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Influencia boricua en el urbanismo y la infraestructura

  • 5 days ago
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Updated: 24 hours ago


El modelo de urbanismo implementado en La Romana fue una réplica directa de los "company towns" desarrollados por la SPRSC en Puerto Rico, particularmente en la zona

de Ensenada. La estructura del batey romanense no fue azarosa; respondió a una jerarquía social y funcional que buscaba la eficiencia productiva y el control administrativo. Los ingenieros y arquitectos que diseñaron las primeras instalaciones de Central Romana trajeron consigo el concepto de la plaza central como eje de la vida comunitaria, un rasgo que, aunque tiene raíces coloniales españolas, fue reinterpretado bajo la óptica industrial estadounidense-puertorriqueña. En estos espacios, el orden se manifestaba en calles trazadas con regla y compás, diferenciando claramente las áreas residenciales de los técnicos de las viviendas de los braceros.


La influencia boricua es más que evidente en el uso de materiales y sistemas de ventilación. En una época donde la arquitectura vernácula dominicana dependía de la palma y el cana, la llegada del Central Romana introdujo de forma masiva la madera curada y el techo de zinc. Los "bateyes" periféricos se construyeron siguiendo patrones de higiene y ventilación cruzada que ya habían sido probados en los campos de Guánica y Ponce. Las casas, elevadas sobre pilotes para evitar la humedad y facilitar la circulación del aire, se convirtieron en el estándar de la vivienda obrera industrial, creando un paisaje visual que recordaba inmediatamente a las plantaciones del sur de Puerto Rico. Esta transferencia tecnológica no solo fue material, sino también estética, definiendo lo que hoy conocemos como el estilo antillano industrial.



La infraestructura ferroviaria también fue un calco de la experiencia puertorriqueña. Las locomotoras y vagones que recorrían los campos de La Romana eran, en muchos casos, modelos idénticos a los utilizados en Guánica y Ponce, y a menudo operados por personal formado en las redes ferroviarias boricuas. El batey se convirtió así en una unidad autosuficiente, con su propia escuela, hospital y centro de recreo, replicando el paternalismo corporativo que la South Porto Rico Sugar Co. aplicaba en todas sus subsidiarias. Esta organización espacial no solo facilitaba la producción, sino que integraba al trabajador en un sistema de vida total, donde el ingenio era el proveedor de salud, educación y vivienda, consolidando un ADN compartido que trascendía lo laboral para convertirse en una forma de existencia.


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