ARCHIVO HISTORICO
1911 - Presente
La cronología de La Romana y su relación con Puerto Rico es una epopeya de capitales, guerras y transformaciones sociales que se extiende por más de un siglo. El punto de partida es 1911, cuando la South Porto Rico Sugar Co. adquiere las primeras 2,600 acres al norte del pueblo, aprovechando la Ley de Franquicias Agrícolas.

La Historia
En aquellos años fundacionales, el sector de "El Papagayo" —ubicado en la estratégica Punta de Santa Catalina— servía como el cordón umbilical que unía a la República Dominicana con el resto del mundo. Desde este muelle, las goletas y vapores partían cargados de caña virgen hacia el Guánica Centrale en Puerto Rico, una logística que duró hasta 1926, cuando el ingenio en La Romana alcanzó su madurez técnica y comenzó a procesar toda su producción localmente.
La década de 1920 fue la era de la consolidación y la "Danza de los Millones". Tras la Primera Guerra Mundial, los precios del azúcar se dispararon debido a la destrucción de los campos de remolacha en Europa, lo que permitió al Central Romana realizar inversiones masivas en infraestructura y expansión territorial, adquiriendo en 1925 el Ingenio Santa Fé. Durante este periodo, la influencia puertorriqueña alcanzó su cénit; la ciudad de La Romana creció al ritmo de la sirena del ingenio, y el puerto de "El Papagayo" se convirtió en uno de los más activos del Caribe. Sin embargo, la crisis de 1930 y el ascenso de Trujillo marcaron un cambio en las reglas del juego, obligando a la compañía a navegar las complejas aguas de una dictadura que buscaba controlar toda la industria azucarera nacional.
A partir de 1967, la entrada de Gulf+Western Industries marcó el inicio de la modernidad corporativa y la diversificación turística, un modelo que luego continuó el Grupo Fanjul desde 1984. Durante estos años, la relación con Puerto Rico evolucionó de una dependencia industrial a una fraternidad cultural y comercial. "El Papagayo" dejó de ser solo un nombre en un mapa antiguo para convertirse en un símbolo de la resistencia y el origen de La Romana. Hoy, el Central Romana no solo es el mayor ingenio del país, sino una corporación que ha diversificado su impacto en el turismo y las zonas francas, manteniendo viva la memoria de aquel 1911 cuando una pequeña semilla de inversión boricua-estadounidense transformó para siempre el destino del Este dominicano.
